Polémica en el Debate a 4 | Vender el producto político

Por primera vez, hoy voy a hablar de política. Hablaré porque creo que es importante saber lo que se nos viene encima, al menos como lo veo y porque el blog quiere comentar temas actuales. Intentaré hacerlo desde el aspecto de la comunicación en este caso, con toques de marketing, por lo que me alejo un poco del foco de análisis de publicidad polémica, pero sin olvidar la polémica. Intentaré ser franco con todas las ideologías y analizarlo desde la perspectiva de comunicación de manera breve, tampoco os quiero aburrir. Obviamente, como sujeto tengo un voto que no voy a hacer público pero puedo decir que no está dentro de los cuatro colosos que debatieron anoche en TVE, Telecinco (sí Telecinco) y Antena 3 de manera simultánea.

Dicho esto y después de haber visto el debate ayer, creo que los votantes no tenemos un ganador claro y que, en mi caso, me ofrecieron más dudas de las que tenía a nivel comunicativo. Me adentro en mi discurso siguiendo la posición de los personajes en el plató, de izquierda a derecha.

Bajo mi punto de vista, el debate se llevó al terreno de la constante discusión entre el Gobierno en funciones y los otros tres partidos. Los ataques sobre la corrupción coparon todo el debate, persiguiendo la figura de Rajoy y a su equipo de manera voraz, algo esperado. Por las dificultades que tiene la cara visible del Partido Popular estuvo bastante bien defendiendo sus argumentos. Fue el político que más minutos habló y sus mensajes eran contrastados con datos (tengo que decir que no todos verdaderos, no solo en él). Tenía que salir del paso como fuera y aunque su comunicación no verbal denotaba nerviosismo, sobre todo ante las preguntas de los presentadores, supo soslayar ese hecho. En este caso, creo que Rajoy cometido un error considerable, vendió su producto a través del pasado y aportó muy poco para un futuro inminente, algo que seguro se replanteó después.

En cambio, Sánchez estuvo algo tenso y a nivel gestual, no conseguía la mirada de Rajoy, ya que centraba la mayoría de sus mensajes en desbaratar la figura de Rajoy y del Partido Popular, sin hacer mucho caso a Rivera y Sánchez. Tal vez, de los cuatro actores políticos que vimos ayer, es el que tiene mejor planta. Eso repercute a nivel visual, su imagen es clarificadora y puede potenciar más su discurso, algo meramente físico. No lo supo aprovechar. Probablemente, el nerviosismo de las encuestas del CIS (sitúan al PSOE como tercera fuerza política) y la falta de convicción en sus argumentos le apeó de hacer un excelente debate, hasta que llegó el minuto final. En su caso, creo que se expuso con un sentimiento cercano que poco había visto y entró en los hogares de muchas personas. Como seguro que es buen conocedor del denominado marketing político o tiene personas que si saben, supo ser eficaz en comprender el funcionamiento del medio que daba el debate, la TV. Por este motivo, cautivó a muchas personas con un discurso personalizado y creativo.

Seguidamente, el caso Rivera. Gracias, una vez más, a un gran ejercicio de oratoria y disciplina comunicativa, Albert dispuso de minutos que intentaba hacer ver a la gente la verdadera las miserias de sus contrincantes, sobre todo de Unidos Podemos. Ayudado por diferentes imágenes visuales, objeto que debo decir que no es muy recomendable y que él uso más de dos veces, quiso explicar sus propuestas a través de gestos comunicativamente formales, dispersos en algunas ocasiones y muy incisivos, casi siempre hacia una misma dirección, algo que a mí, particularmente, me aburre de él. Cuando nosotros vendemos un producto no podemos siempre resaltar lo mismo, porque al final el cliente o el consumidor se hartan de ti y buscan productos alternativos para satisfacer sus necesidades. Se debe ser innovador y proponer discursos que construyan, como hizo en algún momento del debate. De seguir trabajando, porque las encuestas no le sitúan muy bien.

Finalmente, Pablo Iglesias. Primeramente, creo que a nivel comunicativo, expresa muy bien los mensajes que quiere transmitir. Opino que son mensajes que calan porque son claros y contundentes. Cuando le preguntan algo, responde en relación a eso y este hecho se agradece en un debate donde se debe focalizar la atención en muchos detalles, solo para la gente como yo, que se fija en todo. :D. En este caso, Iglesias debe encontrar el equilibrio entre un discurso coherente y con más contenido en algunos aspectos, ya que en muchos parece que no acaba de creerse lo que dice, supongo que por algunos problemas dentro del partido y la diferente visión del rumbo de Unidos Podemos. Finalmente, debo decir que en el aspecto social, él fue quien se encontró más cómodo y quien lideró una propuesta firme, ya que tanto su mensaje como su gesto corporal fueron al unísono.

Estas elecciones puedo aseguraros que serán más emocionantes que las anteriores. No habrá mayoría absoluta, no habrá piedad, no habrá terceras elecciones pero sí que habrá que pactar. Veremos qué pasa el 26 de junio por la noche. No nos dejará indiferentes.

 

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